¿Cuál es la mejor época para los Níscalos?

10 noviembre 2022

El Lactarius deliciosus, el sanguifluus y otros tipos de robellones comestibles son las setas silvestres más buscadas y consumidas en España, con permiso de la seta de ostra y el boletus. Todos esperamos el otoño para salir a buscarlas en nuestros pinares. Tienen un sabor único y son muy delicadas; deben conservarse en un lugar fresco y oscuro. 

Dicho esto, ¡descubramos cuál es la época de los níscalos! Cuando llegue, no dudes en buscarlos en la carta de Baelo.

¿Cuál es el ciclo de crecimiento de los robellones?

Los primordios de los níscalos comienzan a formarse en invierno, resistiendo bajo tierra a la humedad. Para desarrollarse y asomar, necesitarán múltiples episodios de lluvias abundantes, proceso que puede prolongarse 2 años.

Los robellones destacan por su largo periodo de crecimiento, entre 35 y 40 jornadas desde las primeras lluvias copiosas.

Después de las lluvias de verano, salen los primeros níscalos

Las lluvias ideales son las de verano, de más de 20 litros por metro cuadrado y varias horas. No obstante, para que los níscalos crezcan bien, éstas deben darse en 2-3 ocasiones cada 15-20 días. Y, si cae una granizada, ¡mejor que mejor!

El viento puede hacer que los robellones no aparezcan o que se resequen.

Temperatura perfecta para buscar robellones

Pasadas 3 semanas desde dichas lluvias, si la temperatura del suelo no ha bajado de los 9 grados, los primeros robellones surgirán en bosques jóvenes de pino. Continuarán creciendo mientras la humedad se mantenga.

Entonces, ¿cuál es la época de los níscalos? 

Los níscalos son setas de otoño, asomando, por regla general entre octubre y enero. Si bien, la abundancia de lluvias y una temperatura agradable pueden agilizar o prolongar su aparición, estando disponibles níscalos incluso en primavera o en verano. 

¿Dónde salen los robellones?

Es importante buscar rebozuelos en zonas donde haya más humedad que en el resto del bosque. Las ramblas, los cursos de agua y los barrancos siempre tendrán más humedad y, por tanto, una mayor probabilidad de que broten.

Donde veas más plantas también habrá más humedad y, en consecuencia, más níscalos que recolectar. Los podrás encontrar al abrigo de la vegetación, entre la tierra y los arbustos que soportan la humedad. 

Tipos de níscalos comestibles

Tal vez uno de los motivos de la popularidad de los níscalos es su sencilla identificación. Pues, sin importar la calidad gastronómica de cada clase, todos los lactarius de leche naranja resultan comestibles.

Se suele decir que los más deliciosos son los sanguifluus, los deliciosus o el robellón vinoso. Aunque esto depende del gusto de cada uno.

Cuidado con el color de la leche

¡Atento! Cuando el color de la “leche” que sueltan los níscalos es blanco o crema, se tratará de un tipo de Lactarius no comestible: chrysorreus, mediterranensis, zonarius o mairei con mayor probabilidad.

Níscalos verdes, buenísimos

Estas setas son delicadas y pueden resultar dañadas por un usuario descuidado. En esos casos, les saldrán zonas verdosas. Estas manchas son el resultado de la reacción de la seta a la oxidación. Si bien hacen que el robellón sea más "feo", no afectan a su sabor. En resumen, aunque parezcan estropeados, continúan siendo un delicioso manjar que merece ser respetado.

Propiedades nutricionales de los níscalos

Una de las particularidades de los robellones es su elevado contenido en agua (80-93%), lo que los convierte en un ingrediente bajo en grasas e hidratos de carbono.

Valor nutricional (por 100g):

  • Calorías: 14 kcal
  • Grasas: 0,7 g
  • Fibra: 6,9 g
  • Proteínas: 1,9 g
  • Hierro: 1,3 mg
  • Potasio: 310 mg

Conclusión

Ahora que ya sabes cuál es la época de los níscalos, ¿por qué no haces tu reserva en Baelo para probar esta seta de otoño?